lunes, 14 de noviembre de 2016

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En mi equipaje

Unas palabras dentro de un poema inacabado

que empiezan a cobrar sentido.

Viejos libros rescatados del desván

entre los restos salvados de la quema.

Una puerta que se abre llena de futuro

guardando aún el pasado en su antiguo cerrojo.

La ansiada paz de una tranquilidad recién estrenada

que intenta avanzar en las nuevas horas del día.

El descanso de unos ojos resecos por la tormenta

vislumbrando más allá de la claridad del amanecer.

La búsqueda del horizonte perdido.

Los sonidos de unos labios olvidados.

Las anheladas caricias de unas manos nuevas.

El  abrazo por explorar de un extraño.

El deseo extraviado en el tiempo.

La cicatriz del amor roto.

La soledad del tiempo muerto.

El nuevo soplo que alimenta el espíritu.

La pena que intentó corromper el alma.

El miedo escapándose de las venas.
.
La muerte inscrita al nacer.

La alegría del renacer.

Todos viajando juntos en el mismo equipaje

y aprendiendo de cada paso

que dejó su huella en la calzada.

martes, 25 de octubre de 2016



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         PASILLO DE INCERTIDUMBRES


Espero que el universo  me dé una respuesta…

Mientras tanto, yo busco en mi interior la paz ansiada 


que perdí en el camino 

en un trayecto largo y llenos de curvas,

entre las cuales nacieron mis mejores herencias.

Y hoy quiero encontrar fuerzas para romper

con este destino absurdo que me paraliza,

huir del miedo que me corroe,

escapar de mis sueños rotos,

utilizar mi imaginación para alzar, tal vez, un último vuelo.

Deseo aprovechar la lección que me da la vida

y aprender del sufrimiento un camino hacia la felicidad.

Anhelo salir de esta zona de vacío en la que estoy inmersa

 que tan solo me procura ansiedades.

Y escribo. Y leo. Y escribo. Y vuelvo a leer. Intento aprender.

 Escribo para reflejar en un papel palabras atrapadas,

sentimientos cercados y temores ocultos

que pasean por la mente en un pasillo de incertidumbres…

Y leo. Me renuevo entre las letras, mis letras,

y las de otros que dieron pasos de búsqueda

en la espera de hurgar en el conocimiento la vuelta hacia la realidad,

el encuentro y la pasión por la vida.

miércoles, 6 de abril de 2016





CAMINOS POR ANDAR

Antes yo no recorría estos caminos.
Mis pasos, libres de todo,
volaban alto entre las olas de mi eterna playa.
Eran otros tiempos, al menos más míos.
Mis ojos radiantes descubrían el mundo;
y amaba... y me dejaba amar.
Desnudaba entre unos brazos el futuro por venir
dejándome llevar sin reparos por las ondas de la vida.
Y ésta me ofrecía, abierta a todo,
la mejor de sus sonrisas,
como útero fértil esperando la cosecha.
Era la inocencia quien guiaba mis deseos.
Ahora, la inocencia perdida,
ya no crecen con tanta fuerza entre mis ramas
nuevos tallos.
Me muevo en el limitado mundo de lo conocido,
y las flores primaverales hace tiempo
que empezaron a abrirse más tardiamente
cada estación.
Pero sigue saliendo el sol cada mañana
y anocheciendo tras mi ventana la luna.
Y yo sigo haciendo pequeñas veredas
recorriendo atajos y recuerdos,
inaugurando noches y soñando días.

martes, 29 de marzo de 2016


      

          
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      EL DESCONOCIDO
 La mujer se despertó en una cama inmensa  con los ojos vendados. Había sido una noche extraña y se encontraba envuelta por un sentimiento aterrador. Aquel desconocido que conoció en un bar la había llevado a su casa, y por primera vez tuvo la extraña sensación de estar fuera de control. El dolor formó parte de una noche llena de juegos sexuales ajenos a su sencillo estilo de vida. Se levantó algo quejumbrosa y se quitó la venda de los ojos, aunque al hacerlo no sintió alivio alguno, la oscuridad de la habitación lo inundaba todo sumiéndola en una ceguera. Seguida por su instinto, se dirigió hacia una esquina donde había visto la noche anterior un gran espejo; al andar su cuerpo se estremecía y rezumaba una extraña y olorosa sustancia que no sabía discernir qué era. Cuando estuvo delante del espejo, un grito de terror llenó la habitación. La imagen que le devolvía aquel objeto era el de un trozo de carne deformado y ensangrentado. Miró a un lado y otro sin poder distinguir nada. Por algún lugar tenía que estar ella escondida entre aquellos restos.
                                        

lunes, 21 de marzo de 2016






                                           REFUGIADOS

Salieron al atardecer acompañados únicamente por el miedo y algunos papeles que le hiciesen más fácil la huida, ya que desde hace días sólo se escuchaban los gritos de la tormenta que lo destrozaba todo. Aquella vieja mujer escondía su aterrorizado semblante bajo un oscuro velo y sostenía la mano de un niño que temblaba de frío. Cuando llegaron lejos de la frontera, tras días de huida del terror que los perseguía, descansaron en un solar derruido desprovisto de todo aquello que les pudiera ofrecer seguridad. A pesar del cansancio, la mujer vivió la noche vigilante ante la muerte que se desplazaba de un lado a otro sin distinguir ningún claro objetivo. El niño arrastró entre sus sueños temblores de espanto que quedarían para siempre escritos en su memoria. Al día siguiente renovaron la marcha, con más hambre, más frío y más miedo. Cuando llegaron a su destino unas manos distintas los acogieron y pensaron que el trayecto había acabado. Lo que no sabían es que aquella tormenta de la que huían había crecido dentro de los corazones de los hombres y los había engullido. Ya no había destino donde llegar, tampoco existía el camino de vuelta. Todo era oscuridad.

viernes, 4 de marzo de 2016




EL mascarón resucitado



El camino hacia el lugar elegido era grandioso, aunque costaba llegar a él toda una eternidad. Entre las rocas sonaba el ronquido del oleaje de manera estremecedora. Aquel atardecer traía recuerdos de otros tiempos donde todo era más simple, más asequible, más tranquilo y también más oscuro. La orilla del mar trasladaba con la espuma de las olas restos de un antiguo naufragio que la corriente expulsaba de las entrañas del océano. Entre los restos acumulados en la arena, un vetusto mascarón de proa movía casi imperceptiblemente la cola. El viejo marino paseaba evocando su pasado decidido a sucumbir en aquella playa. Ya nada le interesaba, el mundo se había convertido en un juego de sonidos, de melodías acortadas y enlatadas, ya nadie escuchaba el eco del abismo en una caracola, además pronto la marea se llevaría el antiguo faro, su hogar desde que su amputada pierna lo dejó en muelle seco. Mientras los pensamientos del anciano acallaban el ruido exterior, la sirena que se debatía entre las algas salió de la enredadera y se dirigió hacia el viejo; cuando llegó a su lado le acarició el ralo cabello y comenzó a entonar un canto. El farero embrujado por aquella melodía milenaria abrazó aquel trozo de madera que había recobrado vida. La sirena abrió su majestuosa boca y engulló al marino, luego miró hacia el horizonte esperando una llamada. Y cuando una gigantesca ola llegó a la playa, se zambulló en ella para volver al fondo del mar y depositar el cuerpo que se había cobrado en el cementerio de los sueños rotos.

lunes, 22 de febrero de 2016


    

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                                            DINGO EL GUARDIÁN 

María preparaba la cena mientras sus hijos jugaban en el jardín vigilados por un enorme perro. Las voces de los niños resonaban alegres por todas las estancias, mezcladas con una música de los años ochenta que aislaban a la madre de los problemas. Al cortar la verdura, recordó que no le había puesto pienso a Dingo en su recipiente y salió de la cocina decidida a saciar el hambre del can. No advirtió que el jolgorio de los momentos anteriores había cesado, y al llegar al lugar donde estaban sus hijos, al pie de la ventana de la cocina, vio aterrorizada como en el sitio donde antes jugaban las inocentes criaturas tan sólo había tres machas de sangre en el suelo y, desparramados entre la hierba, el resto de algunos pequeños huesos. Dingo se relamía el hocico con gran placer. Nunca más volvería a querer pienso.

viernes, 29 de enero de 2016




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                             CAMPAMENTOS DE RISAS TRUNCADAS

 Campamentos de papel sobre arenas estériles
 esperando sus muertos y contemplando
atardeceres rotos de soles vacíos,
de corazones solitarios,
de amores inacabados,
de pies escapando de la vida.

Refugiados de risas truncadas,
de miradas rotas,
de manos vacías,
de sueños evaporados en el aire,
figuras anhelantes de ríos secos.

 Campos estériles por la sequía humana.
Surcos ocultos entre la tierra yerma.
Ojos acuosos buscando un camino.
 Cuerpos inertes y quebrados.

Almas esperando un amanecer,
escondidas en el horizonte,
mojadas de sangre amada,
 ocultas tras la hierba.


Habéis llegado tarde al corazón de los hombres,

y al de los dioses.


domingo, 14 de junio de 2015



Viaje nocturno al amor

Esta noche he viajado
al aroma de tu cuerpo,
al tacto de tu piel
y al sabor de tus besos.

Aunque el día me increpe que te quiera,
la noche desdeña y se rebela,
regresando la mirada a otros tiempos.
.
La noche despierta el calor dormido,
la desdicha de tenerte solo en sueños,
la impotencia del olvido
y la pasión de mi cuerpo.

Aunque el día me oculte que te quiera,
la noche me descubre que no es cierto
creando incertidumbres en mis desvelos.

El alba intenta encubrir mis sentimientos,
pospone la razón al deseo,
soslaya de mi mente las nostalgias,
y frena el impulso del pensamiento.

Aunque el día me inste a olvidarte,
la noche me trae tu recuerdo
 y con ella rememoro otros versos.

Noche y día me atenazan,
 la una con su fervor,
la otra con su recelo.
Y el día reprende a la noche
que quebranta al día.

Si bien se turnan y contradicen
el sentir de mis empeños,
yo convierto mis días en noches,

y sin quererlo, te quiero.

viernes, 5 de junio de 2015


Como un resplandor en mi camino
afloras a mi vida cada cierto tiempo.
No te quedas.
Eres como la marea que baja y sube
dejando olvidada en la orilla
su anhelada espuma marina.

Vas y vuelves.
Apareces como un reflejo
por unos momentos, segundos,
y te deslizas entre mis dedos y huyes
como el ágil camaleón que escapa
de la manos que intenta conquistarlo.

Será que en mi ribera no encuentres
agua que te retenga
y yo no sea más que un canto rodado
depositado en la arena
o en una arista de tu vida,
o un meandro donde aligerar tus pasos,
o pausa precisa en busca del puerto,
o puede que sea tu playa perdida
y quizá la halles entre las tormentas
de la vida, algún día.

Tú eres la inestable llama
 que enciende mis nostalgias
y mis anhelos,
fuente de impulsos y ansiedades,
balón de oxígeno,
 lágrima ingenua.

 Apareces con mis días de paz
y mis noches de guerras.

Ni siquiera sé cuánto te quiero,
si te quiero, si me quieres,
o si te he querido desde siempre
y hasta siempre te quiero.

¿Sería mi vida igual sin tu reflejo?
¿Dormirían mis noches sin tu recuerdo?

Cuando dices que vienes y no llegas,
mi espíritu se rebela contra tu esencia.
Luego, pasa el tiempo,
silencio en el alma
y duelo en el pecho.

Pero no huyo de ti
 aunque, tal vez, lo hiciera,
porque hay un lazo invisible
 que nos sentencia
 y hace que sea muy breve el encuentro
y muy extensa la espera.

                              
                                                  



jueves, 15 de enero de 2015

Quisieron crear la paz





 llamaron Paz



Intentó llegar, pero nadie la esperaba.
Ha llamado a las puertas del mundo
sin dar tregua a los hombres
 para que arriaran sus banderas.
Se quería colar en las mentes de todos
e inundar sus casas de gritos certeros,
pero fallaba una y otra vez...

Pasó entre las piernas de los poderosos
intentando amarrarlas a su yugo.
Anduvo entre las camas de los débiles dándoles consuelo.
Arribó en todos los puertos
sin pedir permiso al naviero.
Aterrizó en todas las pistas
 junto con aviones preñados de bombas,
Y la hirieron.

En las pantallas de nuestros ojos mostró su cruel y dolida herida.
Se arrastró entre muros de cultura desolados,
entre los hombres muertos en batalla derramó sus lágrimas
y entre las ramas quemadas de los árboles
cogió la fuerza para proseguir su vuelo,
y  voló.

Quemada por su destino cruel,
hundida en un terror ciego,
y  voló.

De bomba a misil,
de incendio a fuego.
Repitió la cruel historia que llevaba viviendo
miles de años o quizás más.

Quizá ella nació un día de tormenta
entre gritos de muerte,
fue su madre la sangre
y su padre la guerra.

Quizá fue una rebelde condenada a pedir lo imposible
o un mero irrealizable inventado por algún poeta
o por un loco,
o por alguien que aburrido de tanta mierda
decidió crear una bella utopía.
Y la creó.

y la parió al mundo,
y le puso un nombre,
y le dio libertad.
Libertad para ver lo que hacían de ella,
para que se paseara por la tierra gritando su invento.

Y el invento nació de los hombres.
Y la pusieron en sus banderas.
Y la mataron.
Y la renacieron.
Para pisarla de nuevo.

                                       Teresa Fernández






viernes, 29 de noviembre de 2013

                                                              
                                              EL OLVIDO


El olvido consumiendo el paso de los días,


aprovechando  el vacío de las horas muertas.

El silencio galopando sobre los minutos

que no saben sumarse entre ellos.

La espera inútil del transcurrir del tiempo

dirigiéndose inexorablemente a su fin.

La cobardía como telón de fondo

convirtiendo en invisible su presencia.

Dejar que el rumor de la vida

se lleve las esperanzas.

Adiós pero por etapas.

Larga agonía la del olvido.

martes, 12 de noviembre de 2013

   

Desgraciadamente hoy, un poema escrito hace años, tiene la misma vigencia que el día en el que salió a la luz.

“CRÓNICA DE SUCESOS”

La muerte ha vuelto a dar a otra mujer el descanso eterno.
La ha sacado del túnel del horror diario,
la ha llevado a la anulación de su dolor
en manos del ser que tantos besos le dio la primera noche.
Cuando  él la tuvo sola
 en su confortable sábana de deseo,
le hizo creer que la vida entre sus brazos era el principio y el fin.
Y fue el fin,
 pero no el ansiado por su amor.
La paseó antes por el miedo,
le enseñó lo que duelen los sueños ,
le mostró el camino que le conducía
hacia donde tantas mujeres, muertas en vida,
lloran la muerte de tantas mujeres
vivas en su propia muerte.
Y hoy
 y mañana,
desde el rincón del recuerdo
donde se almacenan las crónicas de sucesos,
alguien busca una razón que le enseñe
qué pasó aquella madrugada
donde el amor se volvió hielo,
y toda su vida se quebró
entre las manos del extraño conocido
que un día se cruzó en su camino.